Abel Azcona. Abel Azcona es un artista interdisciplinar español vinculado especialmente al arte del performance, sin embargo a partir de su obra explora y presta gran atención al resultado plástico por lo que está relacionado con medios como la fotografía, el video, la instalación y la escultura. Su obra ha sido presentada en diversos museos, centros de arte contemporáneo, galerías y espacios artísticos de países como España, Portugal, Francia, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Grecia, Polonia, México, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, Estados Unidos, China, Filipinas y Japón.

Su obra se puede definir bajo dos ejes explorados entre sí a través de una constante sinergia: el autobiográfico y el crítico. Esto hace que obra sea muy ambigua, y esté considerada un retrato personal. Estas reflexiones encuentran en el arte una herramienta de crítica, pero también una herramienta de autoconocimiento que pone en cuestionamiento reflexiones de la sociedad a la que hace parte. Azcona invita al espectador a compartir su experiencia atrayéndolo a su mundo interno.

Su exploración artística considerada altamente autobiográfica indaga en su infancia marcada por experiencias de abandono y maltrato infantil, siendo su madre biológica referente clave de su experiencia y por tanto de su creación artística. El sentimiento de abandono experimentado por primera vez por parte de su madre, quien ejercía la prostitución, así como su paso por diferentes centros de acogida, instituciones mentales y diferentes familias, son determinantes en la forma en que Azcona se expresa. Su vida y su experiencia está unida a su creación y por eso no repara en compartirlo con el público a través de sus acciones o procesos. En sus trabajos de esta intimidad, Azcona es conocido por abordar el dolor y la resistencia física, sometiéndose a azotamientos, intoxicaciones, agresiones y diferentes torturas tanto físicas como psicológicas y no duda en enfrentarse a sí mismo. Azcona cuenta que cuando el dolor interno es tan fuerte, el dolor externo llega a desaparecer; utiliza el dolor para empatizar con sus propios sentimientos y sus propias experiencias en la infancia y la adolescencia. Además afirma que en el momento que se autolesiona es él quien toma la decisión de alterar la forma de su cuerpo, al contrario que una mujer o un niño maltratado sin poder de decisión.

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